Hace unos meses tuve la oportunidad de volver a un país que visité hace 9 años y del que guardo un gran recuerdo. La anterior vez fui de turismo, con una amiga, visitamos Jerusalén, Tel Aviv, el desierto de Masada, Belén y hasta nos bañamos en el Mar Muerto, una súper experiencia. Esta vez, el viaje fue muy diferente y por otros motivos. Tuve la gran suerte de ser invitada por Vibe Israel a uno de sus magnificos tours. Vibe Israel es una organización sin ánimo de lucro que organiza viajes temáticos en grupos reducidos para bloggers y prensa, para dar a conocer el país de una manera diferente, divertida y muy interesante.

Os adelanto el nombre de este Tour en concreto: “COMIDA TOUR“… solo con el nombre os podréis imaginar por dónde iba la cosa, no?

Os cuento, se trataba de viajar hasta Israel para disfrutar de una semana llena de acontecimientos relacionados con la comida típica de la zona… no podía sonar mejor ¡súper viaje!
En este post os voy a contar la experiencia de los primeros días en Jerusalén, que fue el punto de partida del Tour.

Llegamos un martes por la tarde al Aeropuerto de Ben Gurion y allí nos esperaban para llevarnos al hotel Villa Brown, un hotel boutique súper bonito que nos recibió con dulces tradicionales como el famoso Bakba de chocolate, de una de las mejores pastelerías de allí Lechamim Bakery, que es un dulce típico de Oriente Medio, con una miga blandita y esponjosa, y relleno de chocolate. También dejaron en la habitación dátiles israelís y chocolates. La cosa empezaba bien.

La primera noche fuimos a cenar con el grupo a uno de los restaurantes de moda en Jerusalén, llamado Menza, donde pudimos disfrutar de un menú degustación increíble. Esa noche ya empezábamos a comprender lo que significa la comida para los israelís; les gusta disfrutar de la buena comida y  de su variedad, que la verdad está buenísima. Son muy hospitalarios y no van a permitir que te quedes con hambre (nunca!) jajaj. Tampoco faltó el brindis “Lehaim!”

Al día siguiente nos esperaba un día de turismo muy interesante por la ciudad vieja de Jerusalén. Pero no sin antes cargar pilas con el mejor desayuno de la historia en Villa Brown Hotel.

Muchos entrantes y después los platos principales: Saksuka tradicional y blanco, Hummus buenísimo, Diferentes quesos, Alcachofa frita, Tortilla, etc.

Comenzamos el tour cruzando una de las puertas de la muralla. En la ciudad vieja descubrimos sus 4 barrios: armenio, cristiano, mulsulman y judio. Llama mucho la atención por su mezcla de culturas y religiones.

En la “Ciudad Vieja” de Jerusalén se encuentran los grandes símbolos de estas tres religiones, tales como El Santo Sepulcro, La Vía Dolorosa, El Muro de las Lamentaciones y La Cúpula de la Roca. Para los cristianos, se trata de el lugar donde todo comenzó, donde Jesús nació, predicó, hizo milagros y murió, por lo que es habitual encontrar cientos de peregrinos por sus calles.

Para los judios, se trata de la tierra prometida, lo consideran su epicentro espiritual por El Muro de las Lamentaciones.

Y, para los musulmanes, esta es una de las tres ciudades más importantes del Islam junto a La Meca y Medina.

Al terminar el tour hemos comido en el Mercado Machne Yehuda, en un restaurante de comida tradicional casera buenísima, que se llama Azura, cocinada con cadelas grandes a fuego muy lento, lo que hace que la comida quede muy tierna y súper sabrosa.

De postre, decían que no podíamos dejar de probar esta pequeña bomba calórica, llamada Rugelah, en una de las pastelerías del Mercado.

Por la tarde teníamos unas horas libres que hemos aprovechado para dar una vuelta por el Mercado, comprar especias y algunos utensilios de cocina.

Después de pasar por el hotel para descansar un ratito y cambiarnos, fuimos a cenar a un sitio muy especial, 02 Restaurant, un restaurante dentro del hotel Inbal.

En este restaurante probamos por primera vez la comida Kosher, que sigue las reglas judias.

Algunos de los platos fueron: shawarma de cordero, kebab de pescado, ossobuco de cordero, sashimi de atún, ternera con trigo ahumado, albaricoque y espinacas, calamar y pulpo con queso (labane), pimiento rojo y amarillo y grappa, pan de pita con lubina, tomate, cebolla y ajo asado. Un 10 para el Chef Dani Porat porque estaba todo buenísimo.



Postre: palomitas con mazapán de frutos secos (avellana, pistacho ), Trufas de chocolate, Tarta de chocolate con base de bizcocho de aceite de oliva y helado de avellana con leche de coco, Bizcocho con helado de avena, Mermelada de fresa y de mango-coco.

Según el director del rte o de hotel: el secreto de la cocina cosher está en no querer imitar otro plato “normal” sino en innovar platos con los ingredientes que sí que puedes utilizar.
Al día siguiente dejamos el hotel Villa Brown. El resto de noches lo pasaremos en Tel Aviv. Para este día, Vibe Israel nos tenía preparado un tour chulísimo.

Nos dirigimos a Ein Karem, un antiguo y pintoresco pueblo que se encuentra en las laderas occidentales de Jerusalén, entre el monte Ora y el monte Herzl. Este encantador pueblo es un lugar popular para los israelíes y los turistas extranjeros que vienen a disfrutar de su belleza e historia.

Comenzamos recogiendo algunas plantas con las que después vamos a hacer la comida, como hinojo, hojas de mostaza, quinoa salvaje o vinagrera. Atalya nos lleva a casa de una amiga suya yemení, que nos prepara un desayuno típico de Yemen, con queso casero que hace de sus cabras, kubaneh, que es un pan judio yemení y mermeladas caseras.

Otra de las paradas antes de llegar a la casa de Atalya es la casa de Dalia, una señora entrañable, que nos recibe al son de la música y haciéndonos partícipes de un baile tradicional. En casa de Dalia hacemos un taller de cocina todos juntos y la posterior degustación de los platos. Una de las recetas que preparamos es el Kubeh, un plato tipico de Iraq, y son unas bolitas con una masa de pan, rellenas de carne, que se cocinan dentro de una sopa con un sabor intenso delicioso, con muchas verduritas y remolacha.

Tras estas dos paradas, llegamos a casa de la encantadora Atalya, una chef que ofrece eventos culinarios excepcionales en su propia casa: comidas, talleres, reuniones exclusivas y recorridos culinarios que revelan los secretos más profundos de Ein Kerem, Jerusalén y rincones culinarios especiales en todo el mundo.

Allí cocinamos algún plato con Atalya con las hierbas que habíamos recogido en el campo y también hicimos un coctail a base de eneldo salvaje, menta, arak (anís al ocohol), limón exprimido.

Y después ella fue la encargada de preparar el resto de platos con un mimo y delicadeza increible. Menuda experiencia más bonita, su casa es preciosa, mirando hacia las colinas cubiertas de olivos, los visitantes de Atalya disfrutan del sabor de la Toscana o la Provenza, allí mismo en Israel.

Estos son algunos de los platos que nos preparo Atalya:

Algunos entrantes: pasta de almendra, pesto sin albahaca, hummus de alubias, remolacha con pistachos, focaccia con especias: tomillo, oregano, zaatar, rucula con un queso de cabra curado por mucho tiempo rallado

Como plato principal: Pescado con puré de coliflor, hojas de mostaza y tomate seco, y cordero con romero.

De postre probamos el Malabi, con coulis de uvas y pistachos, también un helado de salvia blanca y miel, y mi postre favorito; el Knafeh – un pastel de requeson, fideos de semolina y agua de rosas  y con miel de algarroba. ¡Qué cosa más buena!

Si tenéis la oportunidad de hacer una experiencia gastronómica en casa de Atalya, no dejéis de hacerlo, súper enriquecedora.

Al acabar en casa de Atalya, nos dirigimos hacia Tel Aviv, os seguiré contando la experiencia en el siguiente Tour.

Gracias a Vibe Israel por invitarnos, a Bar Damti, nuestra Tour Manager, por ser tan cercana, amable y por estar tan pendiente de nosotras en todo momento. Y gracias a @shanicario las fotos durante el Tour.