Prepárate para la vuelta

¿Cuántos propósitos has cumplido este año?

Y lo más importante…¿Cuántos días has disfrutado yendo a por ellos?

 

Hoy queremos compartir con vosotros esta conocida frase de John Lennon:

 

“Cuando tenía 5 años, mi madre me dijo que la felicidad era la clave de la vida. Cuando fui al colegio, me preguntaron qué quería ser cuando fuera mayor. Respondí “feliz”. Me dijeron que yo no entendía la pregunta y yo les contesté que ellos no entendían la vida.”

 

Todos nos hemos propuesto cosas a lo largo de nuestra vida que luego hemos ido abandonando por ver muy lejano o imposible el momento de alcanzarlas. Pero, ¿qué pasaría si en lugar de mirar siempre hacia la meta miráramos más el pequeño paso que damos día a día para conseguirla?

 

Dentro de nada llega septiembre y con él seguro que nuevos proyectos y nuevos propósitos. Nosotras tenemos los nuestros y queremos enseñaros qué vamos a hacer para conseguirlos y ser felices en el intento 😀 ¿Te apuntas?

 

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  1. Vamos a darle la vuelta a la tortilla.

 

Las grandes metas nos pueden parecer imposibles al principio, especialmente si requieren grandes cambios en nuestra vida. Pero podemos darle la vuelta a la tortilla y pensar que el pequeño paso que emprendemos hoy para conseguirlo SÍ es posible y lo estamos dando. Dentro de un tiempo ese paso se unirá a otros y juntos serán una zancada hacia nuestro propósito.

  1. ¡Empecemos AHORA!

¿Qué mejor momento que ahora para ser feliz?. A veces puede ser muy tentador saltarse una “tabla de ejercicios” a favor de dormir un poquito más, o zamparse una bolsa de patatas fritas en lugar de seguir una dieta sana, pero si confiamos en nosotros mismos y en nuestra fuerza de voluntad para hacer ( o no hacer) algo, lo que vendrá después será una inmensa felicidad por haber conseguido lograrlo. Sólo tenemos que comparar esa tentadora y fugaz satisfacción con la meta a la que te puedes acercar un poquito más sólo si tú quieres, y de repente eso que parecía tan tentador se vuelve menos.

  1. Hagámoslo más pequeño.

Sea lo que sea lo que quieres conseguir, puedes desglosarlo en piezas pequeñas. En lugar de unir tu motivación al ejercicio, sólo anímate a levantarte y enfundarte en tu ropa de deporte. En vez de limpiar toda la casa, ordena algunas cosas que estén fuera de sitio. Una vez te estás moviendo en la dirección correcta, es más fácil mantener el ritmo, y se hace más posible terminar el objetivo diario que te habías propuesto.

  1. ¡La mente va fuera!

¡HAZ! Vale, sabemos que a veces es más fácil decirlo que hacerlo, pero hay muchas cosas positivas que haces cada día sin ni siquiera pensar en ellas. En lugar de considerar tu meta como algo “extra” tienes que añadirla a tu día a día, considerándola como una parte de tu vida y no como algo opcional. Y ten en cuenta esto: si haces algo diariamente, se convertirá en un hábito antes que si lo haces sólo unas veces a la semana.

  1. ¿Compartimos nuestro éxito?

Comparte con un amigo los pasos que vas a dar para intentar conseguir tus metas, después ponte un plazo y analiza el progreso. Muchas veces necesitamos apoyo externo para seguir adelante con nuestros propósitos. ¡Búscalo! ¿Quieres comer mejor? Ponte retos healthy con tus amigos 😉

  1. Nos merecemos un día “libre”.

Puede parecer contradictorio, pero no tienes por qué comprometerte con tu propósito cada día de la semana. El miedo a proponernos algo difícil y abandonar puede ser suficientemente fuerte como para parar cada iniciativa que tengamos. Si has conseguido empezar, tienes que saber que te puedes permitir un día de “hacer trampas” , sabiendo siempre que mañana tendrás que seguir con tu camino hasta la meta, pero que la semana que viene habrá un nuevo día “tramposo”.

  1. Rodeémonos de éxito.

La gente de la que nos rodeamos puede tener un gran impacto en cómo nos sentimos y en qué invertimos nuestro tiempo. Si quieres conseguir algo, rodéate de personas que trabajen en la misma dirección o hayan conseguido esa meta. Usa sus logros para motivarte y sumérgete en el buen rollo que produce ver que se puede lograr.

  1. ¿Echamos una miradita hacia atrás?

Es muy fácil perderse en el esfuerzo de un proyecto grande. De vez en cuando párate unos segundos y tómate tiempo para mirar atrás y ver cuán lejos has llegado. Puedes escribir o sacar fotos que demuestren tu éxito diario. Lo agradecerás cuando mires atrás y recuerdes exactamente cómo era antes tu vida o cómo te sentías en comparación con hoy.
¿No creéis que así es más fácil?

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Ningún propósito merece la pena si el esfuerzo para conseguirlo no va acompañado de felicidad por realizarlo. ¡A por ello!

 

 

 

 

 



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