Endulzantes ¿naturales o artificiales? Tú decides

Este es un tema que despierta bastante controversia. Cuando se trata de sustituir el azúcar refinado (blanco), hay quien defiende los endulantes más naturales frente a los que prefieren recortar calorías y optar por algo menos natural.

Vamos a ver los pros y los contras de algunos de ellos, para que así cada uno uno pueda elegir en función de sus preferencias u objetivos.


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Endulzantes naturales

Miel, sirope de agave, dátiles machacados, azúcar moreno… Son sanos, siempre que no nos pasemos con las cantidades (pues elevan la insulina en sangre). El problema es que son muy calóricos, y nos pueden hacer aumentar de peso fácilmente.

La stevia es un endulzante natural, lo que pasa es que la que se suele consumir y venden por la mayoría de supermercados, no es stevia realmente. Son endulcorantes a base de sacarina y con un porcentaje muy bajo de extracto de stevia (alrededor del 2%). Si miráis los ingredientes de la etiqueta de vuestro bote lo veréis. La stevia pura, es una hoja, que se puede adquirir, como tal, en hojas, o, en extracto. Si la compráis en hoja, hay que infusionarla o secarla y picarla para conseguir polvo. Si la compráis en extracto, suele venir en un tarro muy pequeño y ser bastante cara.

El problema de la stevia es su sabor. Es un sabor fuerte y particular, que se asemeja un poco al regaliz. En bebidas como tés, queda bastante bien (si te gusta el sabor del regaliz), pero en preparaciones dulces, como bizcochos y pasteles, altera mucho el sabor.

El Xilitol es otra opción natural, ya que es un alcohol, es decir, un alcohol del azúcar. Es mejor que el azúcar porque tiene pocas calorías y no se convierte en ácido en la boca (principal consecuencia de la caries).

Sin embargo, el xititol tiene varios inconvenientes:

– Una cantidad no excesiva de xilitol (unos 30 gr) puede causar dolor de estómago y diarrea (seguro que alguna vez os habéis comido demasiados caramelos o chicles sin azúcar y os ha pasado, pues bien, el xilitol es el motivo.

– Eleva la insulina en sangre igual que el azúcar. Así que tiene pocas calorías, pero genera picos de insulina en sangre, cosa que provoca acumulación de grasas.

– En ocasiones genera también reacciones alérgicas.

Close up of sugar and sweetener packets


Endulzantes artificiales

Sacarina y ciclamáto sódico: Son químicos. Tienen la ventaja de que a penas aportan calorías, y la desventaja de que se les suelen atribuir efectos cancerígenos.

A principios de la década de 1970, un estudio canadiense realizado con ratas desveló que un consumo excesivo de sacarina podría producir tumores de vejiga. Sin embargo, los niveles de edulcorantes utilizados para la demostración fueron tales que mitifican todo el estudio. Para ser más exactos, el equivalente en humanos sería de unas 750 latas de bebidas con esta sustancia y 10.000 comprimidos de sacarina diarios durante el resto de nuestra vida. Algo claramente imposible de suceder.

No obstante, este estudio fue bueno para este producto: a raíz de esa desafortunada investigación, la sacarina pasó a ser una de las sustancias más estudiadas, llegándose a demostrar que no hay una asociación directa entre su consumo y la aparición de cáncer.

La OMS hizo un informe donde lo declaraba como seguro para la salud en cantides de no más de 40 gr al día.

Aspartamo: es el edulcorante químico más polémico, ya que diferentes estudios, han relacionado directamente su consumo, con el hecho de desarrollar cáncer. Sin embargo, sigue siendo permitido por las autoridades sanitarias, y de hecho, es el que se emplea en la mayoría de refrescos sin azúcar, y el que hay normalmente en los restaurantes cuando pides sacarina.

Y diréis ¿por qué las autoridades sanitarias lo siguen permitiendo? Pues, porque recientes estudios dicen, que, la cantidad que una persona puede consumir al día de este edulcorante, no es para nada peligrosa para el organismo.

Podéis leer más sobre esto aquí, aquí y también aquí.

Lo que uno nunca sabe es si estos estudios son 100 % reales, o no son tan imparciales, ya que muchos de ellos son subvencionados por las grandes industrias que los utilizan en sus productos.

Este edulcorante, no es apto para altas temperaturas, con lo cual, no sirve para cocinar. Si alguna vez, una receta, os ha quedado amarga, es muy probable, que la causa sea el uso de este edulcorante.

Si queréis más información sobre edulcorantes artificiales y su relación con el cáncer, podéis leer más aquí y aquí .

Estas miles de explicaciones hacen que no os podamos “recomendar” el uso de un endulzante en concreto.

En conclusión, debéis leer, leer y leer. Valorar, y luego escoger la opción que más se adapte a vuestros principios, ideas y necesidades. Nosotras tenemos tendencia a engordar muy fácilmente, así que nuestra opción es:

Miel o azúcar moreno para ocasiones especiales o dulces que vamos a compartir con niños.
Stevia pura en extracto para los tés.
Sacarina líquida para los dulces caseros.

En nuestro libro “No hagas dieta nunca más” también tratamos este tema.
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¿Y tú, qué eliges?



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